¡Hola a
tod@s!
Comenzando
con esta nueva asignatura Las Lenguas
Extranjeras en el Contexto Nacional e Internacional retomo la tarea de exponer
mis reflexiones sobre los distintos enfoques que se nos presentan en clase.
Según lo que hemos visto hasta ahora, esta parte de la asignatura se centra
principalmente en analizar las destrezas básicas a la hora de aprender una
lengua extranjera, las cuales se corresponderían con la comprensión escrita y
auditiva o expresión oral y escrita, comúnmente denominadas en inglés writing, listening, speaking y reading. Así mismo, tratamos de
reflexionar sobre cómo están siendo impartidas en el aula cada una de estas
destrezas en el momento actual analizando sus pros y sus contras y ofreciendo
alternativas a parte. En esta primera entrada me centraré exclusivamente en el writing, pues es la destreza que ya hemos
visto en su totalidad, así que haré una breve recopilación de los conceptos
básicos vistos en la primera clase y una reflexión sobre las exposiciones de
mis compañeras.
Así que
como he dicho, en la primera clase comenzamos tratando la expresión escrita o writing. Sobre esta clase, aprendimos
brevemente como desarrollar las subdestrezas de la escritura como la
caligrafía, la puntuación, la ortografía etc. y abordamos también el concepto
de la escritura colaborativa de forma rápida. Además, destacaría como
fundamentales dos de los conceptos que vimos: la escritura como proceso o como
producto, a partir de los cuales deriva el principal debate. Así que escritura
como proceso es aquella en la que construimos un nuevo texto a través de una
serie de pasos de planificación y reelaboración, mientras que la de producto es
aquella que se produce mediante el análisis e imitación de otro texto. En base
a estos conceptos nos resultó fácil darnos cuenta de cuál es el sistema que
impera en el actual sistema de enseñanza de idiomas que es sin ir más lejos, la
escritura como producto. Un método que tradicionalmente se ha basado en
trabajar la escritura de forma autónoma e individual en casa mediante la
elaboración de una serie de redacciones generalmente siguiendo un modelo. La
cuestión a debatir es si este método tal como está siendo empleado actualmente
es realmente efectivo y hasta qué punto. Así que entre todos llegamos a la
conclusión de que el uso exclusivo y abusivo de este método no es en ningún
caso el mejor, pues supone una serie de desventajas a tener en cuenta como puede ser el
desinterés por parte del alumno hacia el feedback
del profesor o la falta de atención en el proceso de aprendizaje. Por consiguiente,
mediante las exposiciones de mis compañeras aprendimos tres métodos
alternativos al que tradicionalmente se suele usar.
La
primera de ellas, Alejandra, nos ofreció un método basado en el artículo Using Facebook for large writing classrooms: A
possibility for Bangladesh, en el que
se ofrece la red social Facebook como
un método alternativo para practicar el writing
que consiste en que mediante grupos cerrados, los alumnos deben en primer lugar
realizar una puesta en común de ideas en clase (brainstorming) que les servirá para posteriormente realizar la
redacción y publicarla en Facebook
para que sus compañeros puedan proporcionarle feedback antes de entregarla definitivamente al profesor. Personalmente,
me pareció un método en principio bastante atractivo, principalmente en lo que
se refiere al feedback de los
compañeros, estoy totalmente de acuerdo en lo que ya comentamos en clase sobre
el hecho de que recibir feedback de
compañeros que están a tu mismo nivel puede llegar a resultar muy productivo
por lo que ya sabemos de que “los más siempre pueden tirar de los menos” además
de que no todos cometemos los mismos errores. Pero como todo creo que también
tiene sus desventajas, como puede ser el riesgo de generar una “mala
competitividad” entre los alumnos mediante el feedback por lo que la edad sería un factor importante a tener en
cuenta en este caso o las distracciones que pueden venir acompañadas del uso de
esta red. También coincido en cierto modo en que el uso de esta red en concreto
puede resultar demasiado invasiva en lo personal, aunque no estaría en contra
del uso de otras redes similares utilizadas específicamente para este tipo de
actividades.
El segundo método propuesto por Aida,
fue expuesto en el artículo Teaching
writing though negative examples y basado en el método Do it wrong! Este método consiste en escribir literalmente mal a
propósito rompiendo las reglas seguido de un intercambio de las oraciones o
redacciones entre los alumnos para poner los errores en común y discutirlos. Este fue un método que me resultó
especialmente curioso, es decir, el hecho de escribir mal a propósito para
corregirlo posteriormente me parece totalmente innovador. Aun que como vimos en
clase, algunas de nosotras ya tuvimos la oportunidad de experimentar un método
parecido que consistía en extraer errores de exámenes y redacciones de forma
anónima y ponerlos en común para debatirlos. En cambio, el método propuesto por nuestra
compañera Aida, me pareció un método que aun que diferente y rompedor puede
resultar hasta cierto punto forzado a la hora de ponerlo en práctica, pues en
comparación con este otro método en que los errores son reales, los del método Do it wrong! no se cometen de forma
espontánea, por lo que se corre el riesgo de que pierdan credibilidad. De todas
formas, creo que una variante de este tipo de ejercicio, tal como el que he
mencionado previamente, puede ser perfectamente aplicable y útil en el contexto
aula.
El último
método propuesto por Cristina, se centra
principalmente en el feedback para la
escritura. De entre los distintos tipos de feedback
que expuso nuestra compañera tenemos el feedback
directivo, directamente dirigido a señalar los errores, frente al feedback facilitativo que “aconseja” más
que juzga sobre los errores; también el feedback
positivo dirigido a resaltar también lo bueno frente al negativo, centrado únicamente
en señalar lo malo, así como el feedback
general frente al específico. Así pues,
dependiendo del tipo de ejercicio o del contexto se nos ofrece la posibilidad de
utilizar cualquiera de estos tipos teniendo en cuenta que el uso abusivo de
cualquiera de ellos puede resultar igualmente peligroso, por lo que es
necesario combinarlos o seleccionarlos según lo que sea más adecuado en cada
momento.
Para
concluir diría que coincido en gran medida con lo que expusimos en clase sobre el
hecho de que el actual método del writing
tal como se emplea actualmente y basado principalmente en la escritura como
producto no está produciendo los resultados adecuados, por lo que será
necesario un cambio por nuestra parte. De este modo, se nos ofreció tres posibles
alternativas, las dos primeras directamente relacionadas con la escritura como
proceso y centradas en la escritura colaborativa y la última sobre feedback que puede ser empleada en ambas
escrituras como proceso o como producto pero que en todo caso, también ofrece
varias alternativas para la corrección que difieren del tradicional sistema de
escritura como producto. Para mi futura
práctica en el futuro podría decir que me resultó curioso el primer método y
que no descartaría la posibilidad de al menos probar a ponerlo en práctica para
ver qué resultados puede ofrecer siempre teniendo en cuenta el grupo y el tipo
de actividad; una versión del segundo también me parece que podría llevarse
perfectamente a la práctica y en cuanto al tercero, me gustó poder descubrir
otros tipos de feedback y cómo
usarlos porque seguramente los pondré en práctica.
Y con
esto me despido para poder centrarme más concretamente en la enseñanza de la
comprensión oral o listening en la
próxima entrada.
¡Hasta
pronto!


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